Por Sergio González Levet
Dentro del ejercicio de la política, hay un elemento que nos está haciendo mucha falta en estos tiempos en que padecemos las consecuencias de una corrupción galopante, ésa que desembocó en los excesos de Javier Duarte hoy tan frugal desde su modesta celda y su chocarrera huelga de hambre; esa misma que destrozó para los veracruzanos la expectativa de poseer un estado rico, poderoso y feliz.
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